8.02.2016 No Comments

Algo se mueve en el mundo del turismo. Fitur 2016

Fitur-fotoDos de semanas después de que FITUR cerrara sus puertas, es un buen momento para abstraerse de las presentaciones y celebraciones desarrolladas al calor de los focos de los stands, y entresacar lo que los folletos esconden.

Lo cierto es que paseando por los pasillos se notaba movimiento. Si bien es verdad que el tamaño reservado por instituciones y empresas está lejos de lo que se contrataba años atrás, no es menos cierto que estaba mucho mejor aprovechado, y que prácticamente todos los expositores destinaban un alto porcentaje de su suelo a la instalación de mesas y sillas para propiciar las reuniones profesionales. Y de eso se trata precisamente esta feria. De facilitar el encuentro entre organismos, empresas, operadores y generadores de producto turístico.

En esta línea de pensamiento, las sensaciones fueron buenas. Falta, sin embargo, que las Comunidades Autónomas tengan claro que el turismo es una industria a apoyar de verdad. Acudir a ferias está bien. Es necesario y pertinente. Pero hay que tener en cuenta que competimos en un mundo cada día más profesional, con ofertas extraordinarias, bien empaquetadas y mejor promocionadas. Y aquí seguimos planteando la presencia de la Comunidad Valenciana como una suma de micropropuestas que compiten entre sí por un trozo del pastel, cuando deberíamos estar buscando la manera de fabricar un pastel más grande. Me consta que ese planteamiento se está haciendo ya, y que al menos se empieza a pensar en el Turismo como una cuestión de estado (autonómico). Hay mucho camino por recorrer, y esperamos que no fallen las fuerzas, ni la intención.

fitur1La Comunidad Valenciana, como otras, tienen una gran capacidad de crear producto y de ponerlo en el mercado. Uno de los problemas que se encuentra la Administración (en este caso, la Agencia Valenciana de Turismo que encabeza Colomer), es la estructura empresarial y territorial. Más allá de los grupos hoteleros, el turismo está en manos de pequeñas empresas, muchas familiares, con una visión excesivamente reducida del negocio, con poca capacidad de inversión y menos ganas aún de innovar. Esto viene acompañado por un modelo de promoción que no ha sabido muy bien qué vender, más allá del Sol y la playa, aderezado con el interior si venía al caso, un poco de gastronomía con poco fundamento y mucha foto de mar azul.

La unión tiene que hacer la fuerza, a la fuerza. No se puede competir con generalidades ni tratar de explicar a los turistas las diferencias existentes entre las tres provincias. Hay que generar productos que atiendan a las demandas, y para ello es necesario conocer cuál es la demanda. Hay que crear, desarrollar, producir y empaquetar experiencias satisfactorias para los visitantes. Y hay que hacerlo ya.

Es cierto. Algo se está moviendo, pero tendremos que darnos prisa, porque no podemos quedarnos satisfecho con las cifras de crecimiento, ya que todos sabemos que nuestro mejor valor hoy es la estabilidad y la seguridad frente a otros destinos más convulsos. Hay que aprovechar los buenos datos para asentar el Turismo como una industria innovadora.

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