19.07.2016 No Comments

Algoritmos: una nueva forma de dictadura

 

Algoritmos, la nueva dictadura. Por Amundsen.team.

El algoritmo de Google impone su ley en Internet y decide qué información tiene más valor que otras para aparecer en las primeras posiciones del buscador.

La Real Academia de la Lengua Española define la palabra algoritmo como un ‘Conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema’. La eficacia y capacidades de nuestros académicos están fuera de toda duda. Pero no es menos cierto que tal definición es imprecisa y vaga, al menos para englobar todo lo que representa hoy en día. Quizá sería más aproximado hablar de un algoritmo como ‘una compleja fórmula que decide cómo ordenar las ingentes cantidades de información que genera nuestra sociedad para extraer conclusiones que las empresas pueden utilizar en su propio beneficio’.

El funcionamiento de los algoritmos se basa en la respuesta que dan a los estímulos o situaciones a las que se aplican. Siempre la misma para cada estímulo, siempre siguen el mismo protocolo, que toma un camino distinto según va recibiendo un tipo u otro de respuestas hasta obtener un resultado determinado.

Los algoritmos deciden qué gusta a cada usuario

En el temario de BUP (les habla un adolescente de los 80), estas complejas secuencias casi nunca recibían atención por parte del profesor frente a la popularidad de los logaritmos neperianos, que sí eran objeto de estudio y siempre entraban en el examen. Ahora han caído en el olvido frente a sus hermanos los algoritmos, que definen las leyes de Internet en cada momento.

El trabajo de muchas personas en la red consiste en generar contenidos que atraigan a los usuarios. Pero las reglas del juego dicen que son los algoritmos los que deciden ‘qué agrada a cada usuario’. Y esas reglas pueden cambiar de la noche a la mañana. Son legión los community managers (dicho sea con ánimo de ofender) que se echan a temblar con los cambios en su algoritmo que periódicamente anuncian las grandes corporaciones y que son capaces de echar por tierra el esfuerzo de posicionamiento invertido durante meses o incluso años.

Los consumidores somos mercancía

Google y Facebook, sobre todo, son las compañías cuyos algoritmos deciden qué verá en su ordenador cada persona, y ponen buen cuidado en ajustar conforme a sus propios intereses esta enrevesada fórmula. No lo olvidemos: estas dos megacorporaciones, que nos ofrecen un sinfín de herramientas y aplicaciones supuestamente gratis, buscan el beneficio propio. No hay que llevarse a engaño: como en Matrix, la película en que los humanos eran utilizados como simples baterías por las máquinas, hoy los usuarios de Internet somos mercancía, consumidores potenciales convertidos en diana publicitaria.

Amundsen sobre algoritmos

La composición del algoritmo de Google es un secreto tan bien guardado como la fórmula de la Coca-Cola.

En esta estrategia global, el algoritmo es la herramienta más eficaz, la que decide qué producto te va a enseñar de entre los millones de ellos que se venden en la red según tu comportamiento anterior. La que estructura tu mundo digital, en el que tienes una sensación de libertad ficticia y no eres sino un pelele sujeto a las oscilaciones que provoca el viento algorítmico.

Hemos de ser conscientes del rastro que dejamos con nuestras búsquedas y que cualquier clic, like, share o interacción afina un poco más la selección que el algoritmo puede hacer para ti.

De la pirámide invertida a la optimización SEO

Si utilizas herramientas de SEO como Yoast, habrás comprobado que al final de cada post, la aplicación examina el texto. Es necesario adaptar su estructura y conseguir que el robot de Google lo indexe y lo enseñe a quien busca las palabras clave contenidas en él. Para eso, te hace definir una keyword, cuenta el número de veces que ésta aparece en el texto y te dice si la densidad es correcta o no. La keyword debe estar situada en los lugares estratégicos (al principio del titular, en el enlace, en la metadescripción). Los párrafos no deben tener más de 150 palabras. Tus fotos han de llevar atributos alt, y tus frases no deben ir más allá de las veinte palabras. El número de palabras entre dos subtítulos se ha de mantener por debajo de las 300.

Nada que ver con el lenguaje periodístico que se enseñaba en las redacciones y las universidades (con el método de la pirámide invertida como gran mantra) hace tan sólo quince años.

Algoritmos Google Facebook amundsen

Las actualizaciones de los algoritmos de Facebook o Google pueden echar por tierra el trabajo de posicionamiento que desarrollan muchas empresas.

En suma: si quieres ser encontrado y por tanto leído, has de escribir para el algoritmo. Es la herramienta que decide por todos nosotros qué es lo que nos gusta y lo que no. La que decreta qué aparecerá en la primera página de Google cuando escribas lo que buscas. La que dictamina qué publicaciones de Facebook te mostrará (además de las patrocinadas si eres el target que busca algún anunciante). Una representación interesada del mundo, pero ni mucho menos el mundo.

Si quieres conocer los 10 algoritmos que dominan el mundo, puedes leer este post de PijamaSurf

* Amundsen ofrece servicios de creación de contenidos y de optimización SEO.

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