Branding territorial

AMUNDSENBranding territorial

Cuando el territorio es una marca 

Desarrollar una marca territorial es un trabajo largo y costoso que aglutina los esfuerzos de un gran número de agentes. Esta afirmación no es una amenaza, sino que responde a la necesidad de que la marca en cuestión cumpla con el objetivo que se haya fijado para su creación.  

En el caso de cualquier marca comercial, el propietario tiene un control más o menos efectivo sobre su implantación, o al menos sobre los recursos y canales que empleará para ello. Sin embargo, el éxito de una marca territorio depende en gran medida de la capacidad del promotor para implicar a la sociedad a través de diferentes agentes como colaboradores necesarios. Esto implica que el objetivo debe ser común y compartido, lo que se convierte en la primer gran dificultad, ya que supone crear herramientas de participación y cohesión. 

Los pilares básicos para el lanzamiento e implantación de una marca son cinco: 

La singularidad, porque debe contar con valores esenciales propios y no replicables que se identifiquen tanto con su objeto como con el territorio.  

La autenticidad, es decir, que la puesta en marcha de la marca debe responder a las expectativas que se crean, y reflejar una realidad que tiene un desarrollo abierto, pero un presente cierto 

La memorabilidad, consiguiendo que el territorio, sus acciones e iniciativas en torno a la marca, generen experiencias que perduren en el recuerdo.  

La co-creación, ya que ninguna iniciativa de desarrollo de marca territorio es posible sin la concurrencia de todos los agentes implicados. 

La presencia, porque la marca se construye a través de su uso, que debe ser profuso, correcto y adecuado en cuanto a la selección de las oportunidades, procurando siempre la identificación efectiva de los espacios que entronquen directamente con los valores y objetivos de creación de la misma.