CUANDO ACABE LA TORMENTA

23.04.2020 No Comments

Por Santiago Álvarez, responsable del área de Cultura.

Ya hemos visto pasar casi un mes y medio desde que comenzó este confinamiento que nos resulta ya tan habitual y molesto a la vez.

Desde entonces, no han dejado de sucederse las primeras medidas en el ámbito cultural derivadas de la presente crisis sanitaria: suspensión de actos, traslado de grandes lanzamientos de novelas al otoño, cierre de librerías… incluso este mismo Sant Jordi se ha trasladado al 23 de julio, a pesar de que, a estas alturas, todo el mundo tiene claro que no cumplirá las expectativas de nadie.

En los momentos en que el mundo se desmorona es cuando hay que tener la cabeza más fría, cuando las peores previsiones nos cercan el ingenio es más necesario, cuando el drama lo tiñe todo la épica y la inteligencia se hacen indispensables.

Los gigantes editoriales han trasladados sus lanzamientos estrella al próximo otoño, retrasando el resto de salidas; las bookshops, pasarelas que imprimen libros contra demanda han pasado de 28.000 a la semana a más de 380.000 copias. Las ventas de los ebooks han subido un 132%. Y hay más novedades en el horizonte.

Es decir, los colectivos privados se han puesto en marcha y siguen buscando soluciones para amortiguar el previsible desastre económico en toda la actividad cultural. Las administraciones también deben hacerlo.

2020. ¿Un año vacío?

Se nos anuncia que la cultura se enfrenta a un año 2020 que ya empieza a llamarse “un año vacío”, un año que no existe, a un año sin año. Creo que, en realidad, somos nosotros los que podemos decidir cómo se recordará este año: aquel en el que elegimos dejar a su suerte al público y a la industria cultural, o si fue el año en el que algo cambió para siempre y quisimos ser parte de ello. 2020 no tiene por qué ser año de luto, sino el momento donde comenzamos a hacer algunas cosas nuevas. Hay que ser valientes, decididos, creativos.

Este año, más que nunca, los agentes culturales y las administraciones deberían reforzar y modificar su actuación en cultura.

  • Digitalizando su actividad para resistir: potenciando los canales online
  • Acelerando los procesos de innovación
  • Estableciendo una nueva relación con el consumidor cultural
  • Aunando sectores con propuestas de crecimiento horizontal
  • Trabajando la experiencia cultural online
  • Partiendo de actos tipo boutique que irán creciendo paulatinamente

Es necesario también reprogramar nuestro mindset.

  • Hacer más con menos
  • Desarrollar el pensamiento creativo
  • Transmitir una actitud positiva a todos los niveles

Pensemos que, sin ningún género de dudas, los que superen esta crisis serán los que mejor se adaptarán al futuro. Los que se escondan esperando a que la tormenta escampe partirán en franca desventaja.

Así que, cuando acabe la tormenta, ¿dónde vamos a elegir estar?

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