5.04.2016 No Comments

La era del camaleón

 

Para triunfar el la batalla de la información es necesario tener vocación camaleónica.

Para triunfar en la batalla de la información es necesario tener vocación camaleónica. Fuente: Creative Commons (Wikimedia).

La revolución tecnológica en la que vivimos inmersos afecta a la mayoría de sectores productivos. Pero si hay uno que se está viendo implicado con especial intensidad es el de la información. Los tres principios básicos de los medios de comunicación —informar, formar y entretener— tienen más vigencia que nunca, pero como diría Alfonso Guerra, «ya no los reconoce ni la madre que los parió». El consumo de los mass media cambia a la misma velocidad que lo haría un camaleón en un desfile del orgullo gay.

Hacia la desaparición del papel

Si hablamos de prensa escrita, encontramos un paradigma español que se tambalea: hace tan solo un mes, el director de El País, Antonio Caño, anunció en una carta abierta a sus trabajadores que su edición impresa no será para siempre. Aquí un extracto esclarecedor: «Tras más de año y medio de trabajo y discusiones, nos acercamos a un momento clave en la historia de EL PAÍS. En los próximos días concluirá la primera fase de la obra que habilitará una nueva redacción, y con ello llegará el momento de la conversión de EL PAÍS en un periódico esencialmente digital; en una gran plataforma generadora de contenidos que se distribuyen, entre otros soportes, en el mejor periódico impreso de España. Asumimos el compromiso de seguir publicando una edición impresa de EL PAÍS de la mayor calidad durante todo el tiempo que sea posible». El periódico que lideró la Transición Española aboga por un cambio de piel cuarenta años después de salir al mercado.

La última portada de la edición impresa de The Independent.

La última portada de The Independent: «¡Paren las rotativas!» Con la diferencia de que esta vez es para siempre. Fuente: TVN-2.

Una metamorfosis que ya ha interiorizado un clásico de la prensa inglesa, The Independent, periódico nacido hace más de treinta años en el Reino Unido de Margaret Thatcher, que el pasado 26 de marzo imprimía su última edición. The Indy llegó a tirar 400.000 ejemplares diarios y a codearse con The Guardian en los 90. Con pérdidas de más de 30 millones de euros al año, el periódico se volcará en su edición digital. Su editor, Evgeny Lebedev, reconocía a modo de despedida de las rotativas que el periodismo «ha cambiado más allá de lo reconocible durante la vida de este periódico. Los periódicos deben de cambiar también, adaptándose a las tecnologías y a los hábitos que nuestros valientes fundadores no pudieron prever».

Nuevas formas de hacer radio

Aunque las radios convencionales han abrazado los podcast y el consumo a la carta como nuevas formas de difusión, una joven herramienta de información hablada hace furor en los últimos meses. Hablamos de Linguoo, una App creada por Emanuel Vilte para que su madre, ciega, pudiese acceder a contenidos de Internet que sólo se pueden leer, no escuchar. Lo que en principio era un servicio exclusivamente para ciegos se ha convertido en una plataforma que selecciona los contenidos más consumidos por los usuarios. Se trata de un servicio bajo demanda, móvil, inteligente, personalizado y accesible. Todo ello controlado, —cómo no— por un algoritmo. Su creador nos explica en el siguiente vídeo cómo nació y se ha desarrollado la idea:

La plataforma reunió a un equipo que combina el trabajo de desarrolladores y de narradores, que leen los contenidos seleccionados y les confieren un envoltorio mucho más humano que los cada vez más extendidos sintetizadores de voz. Linguoo lleva ya casi un millón de descargas y muchos le auguran un futuro más que prometedor.

Realidad virtual en series de televisión

La forma de consumo de formatos televisivos también ha cambiado. YouTube lleva años sustituyendo a la televisión para millones de adolescentes en todo el mundo, y muchas cadenas ofrecen sus programas a la carta para poder verlos en diferido. Pero hay quien va más allá. Es el caso de la serie española El Ministerio del Tiempo, que ha sabido diversificar el consumo de su oferta, que trasciende los capítulos en sí: el programa Los archivos del Ministerio, el podcast de Julián o la webserie de Angustias. Además de todo el trabajo en las redes sociales, que ha creado una nueva categoría de fans televisivos: los ministéricos.

Pero la innovación más ‘tecnológica’ que ha llevado a cabo la serie es la difusión de un episodio de realidad virtual que permitirá al espectador acceder a las dependencias del Ministerio, hablar con algunos de los actores o ver el entorno en 360 grados. El tiempo en tus manos se puede descargar en Google Play y en la tienda Apple y se puede ver con gafas RV y en smartphones de última generación. Aquí tienes el making off de El tiempo en tus manos.

El peligro: agrandar la brecha digital

La llegada de las nuevas formas de consumo de información entraña, principalmente, dos peligros. Por una parte, que se agrande la brecha digital entre quienes tienen acceso a estas nuevas plataformas y quienes no, una circunstancia que puede dificultar el acceso a la información a determinados sectores de la población y con ello, suponer un menoscabo de su derecho a la información. Y por otra, la avalancha de información de todo tipo a través de un número creciente de canales, lo que introduce el concepto de economía de la atención, término utilizado por Goldhaber y Lanham para definir el efecto que producen tan altas dosis de información en el receptor: nuestro interés está absolutamente fragmentado debido a la cantidad de inputs que llegan hasta nosotros y que no sabemos cómo gestionar.

Información y empresa

En este nuevo ecosistema (sería mejor decir infosistema), en el que una pantalla digital es como una pasarela a través de la cual desfilan contenidos a un solo clic de nuestros ojos, las empresas, tanto las que se dedican a fabricar información como las que la utilizan como medio para conseguir reputación o ventas, están condenadas a competir duro.

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Queda ya prácticamente fuera del debate si papel o digital: imprimir revistas o publicaciones periódicas y enviarlas por correo es algo cada vez al alcance de menos colectivos y organizaciones, sobre todo si tenemos en cuenta que impresión y distribución representan, en el mejor de los casos, dos tercios del coste total del proyecto. Y sus contenidos solo se comparten en la peluquería o la sala de espera del dentista. Pero no en las redes sociales.

Por eso, se hacen necesarias estrategias que combinen dos ingredientes fundamentales: calidad en los contenidos, algo innegociable para captar una atención cada vez más fragmentada, y ganas de innovar: presencia en las redes sociales, por supuesto, pero también cierto espíritu de cambio a la hora de probar nuevos soportes digitales que nos permitan diferenciarnos de la competencia. La lucha es feroz, y para salir victoriosos es necesario mirar con ojos nuevos y espíritu de camaleón.

 

 

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